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lunes, 27 de junio de 2011

Amitābha

Amitābha (Sánscrito: अमिताभ, Amitābha (raíz); pronunciación: [ə.mɪ.t̪aː.bʰə]Chino: 阿彌陀佛, Āmítuó Fó; Tibetano: འོད་དཔག་མེད་, Ö-pa-me) es un budacelestial descrito en las escrituras de la escuela del Budismo Mahāyāna. Amitabha es el buda más importante de la secta de la Tierra Pura, una rama del budismo que se practica principalmente en el Este de Asia. De acuerdo con los escritos, Amitābha posee infinitos méritos como resultado de sus buenas acciones en incontables vidas pasadas como un bodhisattva llamado Dharmakara. Más directamente, el término "Buda Amitabha" se traduce simplemente como "Luz Infinita Completamente Consciente". Es el Buda representante de la suprema mente de todos los Budas.




De acuerdo con el Sutra de la Vida Infinita, Amitābha fue, en tiempos muy remotos y posiblemente en otro mundo, un monje llamado Dharmakāra. En algunas versiones del sutra, se describe a Dharmarkāra como un antiguo rey que, habiendo tenido contacto con las enseñanzas budistas gracias al buda Lokesvararaja, renunció a su trono. Entonces decidió convertirse en un buda y así llegar a tomar posesión de un buddhakṣetra (un mundo existente en un universo primordial fuera del tiempo-espacio, producido por el mérito de un buda) de muchas perfecciones. Estas resoluciones están expresadas en sus cuarenta y ocho votos, que delinearon el tipo de buddhakṣetra que Dharmakāra buscaba crear, las condiciones bajo las cuales nacerían los seres en ese mundo, y qué clase de seres serían al renacer ahí.
En las versiones del sutra mejor conocidas en China, Vietnam, Korea y Japón, el décimooctavo voto de Dharmakāra era que cualquier ser en cualquier universo que deseara nacer en la Tierra Pura de Amitābha y llamara su nombre tan sólo diez veces, tendría garantizado el nacimiento en ese lugar. Su décimonoveno voto prometía que él, junto con sus bodhisattvas y otros budistas benditos, aparecerían ante aquellos que lo llamaran en el momento de la muerte. Esta apertura y aceptación de todo tipo de personas han convertido a la creencia de la Tierra Pura en una de las mayores influencias del Budismo Mahāyāna. Se cree que Budismo de la Tierra Pura comenzó a ganar popularidad al norte de la India/Pakistán y Afganistán, desde donde se esparció por Asia central y China, y desde ahí hasta VietnamKorea y Japón.



El sutra también explica que Amitābha, después de haber acumulado un gran mérito a través de innumerables vidas, finalmente llegó a la budeidad y aún ahora vive en su tierra de Sukhāvatī, cuyas muchas virtudes se describen.
Las doctrinas básicas que hablan de Amitābha y sus votos se encuentran en tres textos canónicos del Mahāyāna:
  • El Sūtra Sukhāvatīvyūha Mayor
  • El Sūtra Sukhāvatīvyūha Menor
  • El Sūtra Amitāyurdhyāna (Sutra sobre la meditación sobre Amitāyus).


A través de sus esfuerzos, Amitābha creó la "Tierra Pura" (净土, Chino: jìngtŭ; Japonés: jōdo; Vietnamita: tịnh độ) llamada Sukhāvatī (Sánscrito: "que tiene felicidad"). Sukhāvatī se encuentra en el extremo occidente, más allá de las fronteras de nuestro mundo. Con el poder de sus votos, Amitābha hizo posible que todo aquel que lo llamara pudiera renacer en su tierra, para ahí recibir su instrucción en el dharma y finalmente convertirse en bodhisattva y a su vez en buda (la finalidad máxima del Budhismo Mahāyāna). Entonces, estos mismos bodhisattvas y budas regresarían a nuestro mundo para, a su turno ayudar a más personas.

A Amitābha también se le conoce en el Tíbet, en Mongolia, y en otras regiones donde se practica el Budismo Tibetano. En la clase Suprema del Tantra Yoga del Vajrayana tibetano, se considera a Amitābha como uno de los Cinco Dhyāni Budas (junto con AkṣobhyaAmoghasiddhiRatnasambhava, y Vairocana), y está asociado con el oeste y el skandha de *saṃjñā*, el agregado de la distinción (el reconocer) y la profunda consciencia de las individualidades. Su reino se llama Sukhāvatī (en Sánscrito) o Dewachen (en tibetano). Al igual que el buda Shakyamuni, Amitābha tuvo dos discípulos principales, los bodhisattvas Vajrapani, a su izquierda, y Avalokiteshvara, a su derecha. En el budismo tibetano, existen muchas oraciones famosas para reencarnar en Sukhāvatī. Una de ellas fue escrita por Je Tsongkhapa a petición de Manjushri, que se le apareció en repetidas visiones.
Se considera que los Lamas Panchen y Shamarpas tibetanos son reencarnaciones de Amitābha.



Se le invoca frecuentemente en el Tíbet ya sea como el buda Amitābha (especialmente en las prácticas del Powa), o como Amitāyus (especialmente en prácticas relacionadas con la longevidad y para prevenir una muerte anticipada.

En el Vajrayana japonés, o budismo Shingon, Amitābha es visto como una de las trece deidades budistas a las que los practicantes rinden tributo. El Shingon, al igual que el Budismo Tibetano, también utiliza mantras especiales para Amitābha, aunque a menudo son diferentes entre las dos religiones. Amitābha también aparece en el Mandala del Reino Uterino usado en prácticas Shingon, y se ubica en el oeste, que es donde se supone que se encuentra la Tierra Pura de Amitābha.


Amitābha es el corazón de varios mantras en las prácticas del Budismo Vajrayana. La forma hindú del mantra de Amitābha es oṃ amitābha hrīḥ, que se pronuncia en su versión tibetana como Om ami dhewa hri. El mantra en el Budismo Shingon es On amirita teizei kara un, que representa la forma hindú en la que está basado, oṃ amṛta-teje hara hūṃ.
Además de los mantras anteriores, muchas escuelas budistas evocan a Amitābha en la práctica conocida como 'nianfo' en Chino y 'nembutsu' en japonés.


Maitreya


Maitreya es un nombre que aparece en la religión budista para referirse al próximo Buda histórico. Según la literatura sagrada budista, el bodhisattva Maitreya nacerá en la tierra para lograr la completa iluminación de un Buda y enseñar el dharma. El Buda Maitreya será el sucesor de Siddhartha Gaautama (el Buda histórico actual) el cual anunció a Maitreya como el nombre del próximo Buda.



La más conocida es sin duda de Budai o Hotei, un monje chino quien es recordado como una manifestación de Maitreya. Su aspecto gordinflón, relajado y sonriente, utiliza una estética muy próxima a la imaginería más popular, y se debe a cierta influencia taoista en el budismo chino. El arte sacro chino suele en varias ocasiones "bajar" al mundo a las divinidades; un impulso que no es tampoco extraño en el arte occidental, por ejemplo con Velázquez. Esta representación de la búsqueda de la iluminación de Maitreya encarnado en Budai es la que solemos encontrar en los restaurantes chinos. También en el ámbito literario y de traducción, el nombre de Maitreya ha sido utilizado a menudo en el budismo Mahayana como sobrenombre de autores y monjes famosos.




El nombre de Maitreya deriva del Sanscrito maitrī (amistad bondadosa o compasiva). Curiosamente, es el único Buda de la iconografía budista en donde aparece sentado en una silla, aunque también existen otras representaciones distintas que son famosas en el budismo mahayana.


La aparición definitiva de Maitreya en el mundo ocurriría dentro de un largo tiempo, que puede variar dependiendo de la interpretación del Kalpa como medida de tiempo de la cosmogonía budista. Así, en diferentes Sutras y comentarios se dice que Maitreya aparecerá dentro de 5.670 millones de años, también casi 9 millones de años tras el actual Buda, o los más cercanos 30.000 años contabilizados por algunos estudiosos. Depende de la interpretación y las fuentes, pero estas cifras deben ser entendidas como parte del esquema cíclico de esa cosmogonía budista en donde sucesivos Budas aparecen en periodos humanos distintos de florecimiento y destrucción.
La profecía de Maitreya aparece en todas las tradiciones budistas. De acuerdo al Maitreyavyakarana del Budismo Mahayana, Maitreya se convertirá en Buda de nuevo en la India, si bien los continentes actuales ya serán totalmente diferentes. Nacerá en un mundo muy perfeccionado espiritualmente, y en ese tiempo futuro, los seres humanos ya tendrán sus necesidades básicas cubiertas y habrá un estado de completa paz mundial. No obstante, esa humanidad no recordará el Dharma, y por tanto Maitreya aparecerá para mostrarlo de nuevo con claridad. Todos los relatos y diversos comentarios no difieren de este escenario.
A pesar de los mínimos 30.000 años que restarían para el cumplimiento de esta profecía, el nombre de Maitreya es utilizado en estos últimos años por diversas sectas Milenarias o New Age ajenas al budismo.

Los 28 Grandes Budistas



En la mayoría de los países que siguen el budismo theravada, se acostumbra celebrar elaborados festivales en honor de los 28 Budas Se dice que éstos alcazaron la iluminación desde los tiempos del Buda Gautama y recibieron su primera profecia definitiva (la que les aseguraba que llegarían a ser budas algún día) del buda Dipankara. Para la mayor parte de las tradiciones budistas, se espera que Maitreya Bodhisattva sea el 29º buda...




Nombre en sánscritoNombre en pāḷi
1TṛṣṇaṃkaraTaḥaṃkara
2MedhaṃkaraMedhaṃkara
3ŚaraṇaṃkaraSaraṇaṃkara
4DīpaṃkaraDīpaṃkara
5KauṇḍinyaKoṇḍañña
6MaṃgalaMaṃgala
7SumanasSumana
8RaivataRevata
9ŚobhitaSobhita
10AnavamadarśinAnomadassi
11PadmaPaduma
12NāradaNārada
13PadmottaraPadumuttara
14SumedhaSumedha
15SujātaSujāta
16PriyadarśinPiyadassi
17ArthadarśinAtthadassi
18DharmadarśinDhammadassi
19SiddhārthaSiddhatta
20TiṣyaTissa
21PuṣyaPhussa
22VipaśyinVipassi
23ŚikhinSikhi
24ViśvabhūVessabhū
25KrakucchandaKakusandha
26KoṇāgamanaKoṇāgamana
27KāśyapaKassapa
28GautamaGotama



Ananda



Durante los últimos 25 años de su vida, el Buda tuvo siempre la estrecha compañía de su primo Ananda. Según afirmó el Buda,Ananda sobresalía por cinco cualidades. Era el mejor de sus asistentes, era el más avanzado entre aquéllos que habían “escuchado mucho”, tenía la mejor memoria, era el que mejor manejaba la estructura secuencial de las enseñanzas y era el más constante en el estudio.



 Asimismo, era muy querido en la sangha, a la cual le había dedicado la mayor parte de su vida.




La vida de Ananda

Ananda y su hermano, Anurudha, eran aristócratas del clan de los shakyas. Ambos nacieron en el pueblo de Kapilavastu. Su padre, Amritodana, era hermano del padre del Buda, Suddhodana, aunque es posible que tuvieran distintas madres. Cuando Ananda tenía 37 años, los dos hermanos, junto con muchos otros nobles shakyas, se unieron a la sangha del Buda. 



Durante el primer retiro que tuvo Ananda por la temporada de lluvias, el venerable Punna Mantaniputta le dio a los novicios ahí reunidos una enseñanza sobre la relación entre la noción “yo soy” y los cinco skandhas. Apenas la escuchó, Anandaentró a la corriente. Los siguientes 18 años los pasó muy feliz en la sangha, purificando su mente, reafirmando su práctica y conviviendo con los demás monjes. Se le reconocía por sus modales dulces y porque era un buen compañero. 



Sin embargo, cuando tanto él como el Buda llegaron a los 55 años de edad ocurrió uncambio muy importante en el esquema de su vida. 



El Buda busca un asistente


Un día, el Buda pidió a sus monjes discípulos que se reunieran y les dijo, “en mis 20 años como líder de la sangha he tenido muchos asistentes pero, en realidad, ninguno ha satisfecho el cargo a la perfección. 

Una y otra vez ha surgido algún capricho. Ahora ya estoy viejo y requiero un asistente confiable”. De inmediato, los discípulos más aventajados le ofrecieron sus servicios pero el Buda no aceptó a ninguno de ellos. Ananda se mantuvo apartado. “¿Por qué te resistes a probar?”, le preguntaron. “¿No crees que deberías ofrecerte para el cargo?” Era verdad que le habría gustado ser el asistente de su querido primo, pero también era demasiado modesto como para acercarse a sugerirlo. En todo caso, confiaba en que el Buda sabría elegir al más adecuado. 



El Buda sabía lo que Ananda estaba pensando. “Me complacería que mi asistente fuera Ananda”, declaró y fue así como comenzó una estrecha camaradería que habría de durar hasta la muerte del Buda. 



Ananda pide ciertas condiciones para ser asistente del Buda 

Ananda comprendió que algunos de los discípulos querrían dispensarle un estatus especial puesto que siempre estaría al lado del Buda, así que consideró que debería ser discreto para no provocar celos y también pensó que debía ser cuidadoso para no caer en el orgullo. De igual modo, decidió que tendría que asegurarse de nunca apartarse del Dharma si quería estar a la altura de su nueva labor. 



Por lo tanto, le solicitó al Buda que le permitiera gozar de ciertas condiciones para poder cumplir con su nuevo deber. Como no quería que la gente creyera que ayudaba al Buda con la esperanza de obtener un beneficio material, le pidió que jamás le diera nada de la comida que él recibiera, así como tampoco de los mantos que le obsequiaran. 



Insistió en que no se le diera ningún alojamiento especial y que no se le incluyera en las invitaciones personales con que algunos deseaban agasajar al Buda. Por otra parte, pidió que si él mismo fuera invitado a una comida pudiera transferir la invitación al Buda. 

Si alguien de fuera viniera a ver al Buda quería tener el privilegio de presentar a esa persona. Además, si acaso llegara a tener alguna duda acerca del Dharma, pedía poder hablar con el Buda sobre ello en cualquier momento. Finalmente, si el Buda diera un discurso y él estuviera ausente, le solicitaba que tuviera la amabilidad de repetirlo cuando se encontrara presente. Él Buda aceptó sus condiciones con mucho gusto. 



Ananda fue un hombre muy popular y muy querido por todos los que lo conocieron. Tenía muchos amigos espirituales y entre ellos, por supuesto, se contaba al Buda. En una ocasión se encontraba con éste en Sakkhara, una aldea shakya, reflexionando sobre el deleite y la eficacia de la amistad espiritual. “Señor, he estado pensando”, le dijo al Buda. “¿Sabes? Me parece que la amistad espiritual constituye la mitad de la vidaespiritual”. “¡Oh, no, Ananda! No es así”, respondió el Buda; “¡La amistad espiritual constituye toda la vida espiritual!”. (Samyutta-Nikaya, v.2.) 


La extraordinaria memoria de Ananda



Ananda tenía una memoria prodigiosa y pasó mucho tiempo cerca del Buda, de modo que era muy versado en el Dharma. Una vez, un discípulo laico le preguntó al Buda cómo, después de venerar al Buda y a la sangha, podría honrar al Dharma. Era una época en la que las enseñanzas del Buda no se habían registrado de manera escrita. “Si deseas honrar al Dharma”, le respondió el Buda, “ve y muestra tus respetos a Ananda, el guardián del Dharma”. Así que ese discípulo invitó a comer a Ananda y le regaló un manto muy valioso. Ananda ofreció el manto a Sariputra quien, a su vez, lo obsequió al Buda, ya que él y sólo él era la causa de tanta dicha. (Yataka 296, citada en Great Disciples of the Buddha, p. 142)

La Sabiduria a tu Alcance

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@elhoimleafar