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lunes, 27 de junio de 2011

Cuatro Nobles Verdades


Las Cuatro Nobles Verdades 
                                  (En Pāli: Cattari Ariya Saccani) 

 
Tras su despertar, Buda conoció que la verdad de su experiencia era inexpresable y muy difícil de transmitir a los demás, y durante unas semanas estuvo en tranquila seclusión. Según las escrituras budistas, finalmente pudo ver que existían personas que podrían también alcanzar el Nirvāņa. Y así empezó su actividad como guía para otros.

 
El primer discurso (Sutta) que dio fue a sus antiguos compañeros de meditación, en lo que se conoce como "La puesta en marcha de la rueda del Dharma" (Dhammacakkappavattana). En este primer discurso, Buda establece las bases para la comprensión de nuestra realidad. Estas bases se conocen como "Las Cuatro Nobles Verdades" de la existencia. 


Las Cuatro Nobles Verdades constatan la existencia de lo que el budismo llama duhkha y que implica una angustia de naturaleza existencial y cuyo significado completo se explora anteriormente en este mismo artículo. 

La verdad de la existencia del sufrimiento (Duhkha).
_La verdad de que la causa de Duhkha es el anhelo, la sed (sánscrito: tŗşņā, pāli: taņhā), a su vez causada por la ignorancia de Las Tres Características de la Existencia y el Surgimiento Dependiente.
_La verdad de que existe un cese de Duhkha.
_La verdad de que existe un camino para lograr ese cese: el Óctuple Noble Sendero.

Buda lo expone así en el Dhammacakkappavattana Sutta (SN LVI.11):
"Esta, monjes, es la noble verdad de dukkha: el nacimiento es dukkha, la vejez es dukkha; la tristeza, el lamento, el dolor, la pena y el desespero son dukkha; la asociación con lo que no se ama es dukkha; la separación de lo que se ama es dukkha; no conseguir lo que se quiere es dukkha. En breve, los cinco agregados del aferramiento son dukkha.
Y esta, monjes, es la noble verdad del origen de dukkha: el aferramiento que provoca el consiguiente devenir y que es acompañado por la pasión y el deleite, probándolo ahora aquí y ahora allí. El aferramiento al placer de los sentidos, el aferramiento a que algo aparezca, el aferramiento a que algo no aparezca.
Y esta, monjes, es la noble verdad del cese de dukkha: la restante disminución y cese del aferramiento, la renuncia, el abandono, la liberación, el dejar ir ese mismo afferamiento.
Y esta, monjes, es la noble verdad del camino de práctica que conduce al cese de dukkha: precisamente este Noble Camino Óctuple: el correcto punto de vista, la correcta resolución, el habla correcta, la acción correcta, el modo de vida correcto, la atención correcta, la concentración correcta."

A semejanza de la medicina de la época, Buda actúa como un médico pero para la enfermedad del espíritu, en donde su enseñanza es aplicada como una medicina. Así, lo que el Buda nos viene a presentar es de hecho algo muy similar a un procedimiento médico en donde tenemos:
La observación del síntoma o signo de la enfermedad.
El diagnóstico de la enfermedad.
La prognosis 
(la previsión de las posibilidades de recuperación).
La prescripción de una receta. 



Acciones de libre albedrío (Karman)


Acciones de libre albedrío (Karman) 

                                   (En Pāli: Kamma) 


Acción intencional o volicional. Semilla. Ley de Causa y Efecto. Condicionamiento. Elección moral. Obras de motu propio. Artículo principal: Karma Toda acción intencionada o elegida (karman) crea toda variedad de resultados y nuevas condiciones, llamadas maduración (vipaka) o fruto (phala), que son de alguna u otra forma similares a la calidad moral de la acción. 

La acción puede ser mental, no solo verbal o física, y un simple recuerdo podría ser un fruto kármico. Un acto reflejo no tiene valor kármico. Sin embargo un impulso constituye karman, porque se da en la ignorancia de su auténtica naturaleza de elección. 

Desde una perspectiva budista, cada elección (cetanā) condiciona o refuerza algún hábito, conducta o estado que va creando, de manera acumulativa, nuestra propia personalidad, disposición y las formaciones mentales (samskāra) que afectarán las tendencias de nuestra vida. 

El kamma no es ni destino, ni predeterminación, ni castigo, ni retribución. En la visión budista, Kamma es una más de las cinco leyes naturales o procesos lógicos del Universo (niyamas) que son impersonales y en los que no hay intervención divina, como puede ser también el caso de la gravedad. 

Esto conlleva que los proceso kármicos son inmutables: ni siquiera un buda puede escapar de ser afectado una vez que ya produjo la semilla kármica en su pasado. Eso hace del kamma una forma de condicionamiento, pero nunca una forma de determinismo, porque la manera en la que afecte el fruto kármico dependerá de la reacción ante él. 

Buda habló de cuatro tipos de kamma: Oscuro, Luminoso, Mixto y un cuarto que no es Ninguno. A esta cuarta situación se llegaría siguiendo el Óctuple Noble Sendero.

El Buda sugirió que, en la práctica, el funcionamiento del karman en el mundo es extremadamente complejo. Su resultado exacto y preciso es imposible de predecir y no se manifiesta de manera siempre rápida, ya que su maduración depende de otras circunstancias. 



El karman tampoco es una explicación a la mala fortuna, debido al gigantesco número de variables y fuerzas involucradas en todo lo que sucede. Por todo esto el karman no debe ser usado como pretexto para ser severo y sentencioso con las personas. 

La Sabiduria a tu Alcance

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@elhoimleafar